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El Ministerio de Sanidad no tiene constancia de que métodos estéticos alternativos a la liposucción como la mesoterapia y otros sean peligrosos para los usuarios, aunque pedirá información a las autoridades francesas, que han decidido prohibirlos.
En declaraciones a Efe, fuentes de Sanidad han asegurado que el departamento se pondrá en contacto con los responsables sanitarios del país vecino para ver en qué han basado la prohibición.
La Alta Autoridad de Sanidad de Francia precisó ayer que las terapias alternativas a la liposucción basadas en la disolución de la grasa corporal, prohibidas en ese país desde el pasado día 12 de acuerdo con un informe científico, tendrán que demostrar que son inocuas y eficaces antes de ser autorizadas.
El presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), Jaume Masià, ha planteado la conveniencia de crear un registro sobre estas actividades.
También creen que es necesario conocer las evidencias sobre las que se basa la decisión de Francia.
El responsable ha asegurado que en España no hay ninguna valoración o auditoría nacional para saber exactamente qué técnicas de disolución del tejido adiposo se aplican.
«Es bueno hacer exámenes de cuál es la situación, ya que ha habido un pseudovacío sobre quién, cómo y dónde se llevan a cabo», explica.
Masià reitera que la Unión Europea ya trabaja en una normativa sobre medicina estética, que está sobre la mesa para ser consensuada entre los países miembros.
Sobre la base de un informe científico de la HAS del pasado mes de diciembre, las autoridades sanitarias francesas proscribieron las técnicas basadas en la disolución de los tejidos adiposos, tanto las que requieren la inyección de sustancias, como las que no precisan de perforación de la piel (ultrasonidos, radiofrecuencias o láser).
Infecciones generalizadas
La responsable del departamento de evaluación de la HAS, Sun Hae Lee Robin, advirtió de las complicaciones «muy graves» que se han dado en algunos pacientes que se sometieron a lipólisis, el proceso que consiste en transformar los lípidos del organismo en ácidos grasos y en glicerol para ser consumidos posteriormente por el cuerpo.
Entre otras posibles consecuencias de la lipólisis, mencionó las infecciones generalizadas, la pérdida de substancia o las necrosis cutáneas como las más peligrosas.
«La falta de aspiración de la grasa disuelta supone un problema» por las dudas sobre qué ocurre con ella después, puntualizó.
Lee Robin, que lideró el estudio de la HAS, señaló que la prohibición supone aplicar «el principio de precaución» hasta que se conozca en detalle la amplitud de los efectos de estas técnicas.
Aunque la investigadora reconoció que los casos graves «no son muy frecuentes», se remitió a ellos como prueba de la «peligrosidad» de un fenómeno cuya magnitud en Francia es desconocida por la falta de estadísticas fiables.
El informe diferencia entre las lipólisis que suponen la introducción de un agente químico o térmico en el tejido adiposo para disolver las grasas, y las técnicas no invasivas, es decir las que utilizan productos de forma externa.
Así, mientras que las primeras se consideran un «peligro grave para la salud humana», las segundas entrañan «una sospecha de peligro grave». En cualquier caso, el Ministerio de Sanidad decidió prohibir unas y otras. Entre los tratamientos que ya no se pueden realizar en Francia están la inyección de una solución hipoosmolar, que provoca la explosión de las células adiposas.
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