"Gracias por cambiarme la vida". Esta es la frase con la que, para muchos, termina toda intervención de cirugía plástica, una práctica que cada vez ofrece más posibilidades de mejora, a la que se someten personas que se atreven a hacer cosas que nunca imaginaron, y que incluso les ha permitido encontrar un trabajo mejor. Pero en el camino previo a una intervención de este tipo, el paciente debe hacerse acompañar de buenos profesionales, ya que uno no deja de pasar por el quirófano, con todas las complicaciones que puede conllevar. "En los últimos años se ha generado una imagen de banalidad a este respecto y muchos pacientes vienen con la idea de que no pasa nada, y que si la de la tele se lo ha hecho, por qué no se lo pueden hacer ellos. A nosotros nos toca frenar", asegura José María del Amo, cirujano plástico en la Clínica del Pilar de Donostia.
Lo cierto es que desde el punto de vista comercial, la cirugía estética es lo más fácil de vender en el mundo porque quienes dan el paso ya saben lo que quieren. En ese sentido, los profesionales de este ámbito de la medicina, que reconocen que los pacientes están cada vez más informados, subrayan la importancia del papel de las consultas previas. Los facultativos reivindican su condición de médicos. "Para mí lo más fácil es decir que no. Nosotros somos primero médicos y luego especialistas. Durante varias consultas se evalúa el estado psicológico del paciente: si está frustrado, si se acaba de separar, si realmente necesita lo que pide o si se lo acaba de pensar. Después de todo eso, hay que ver cómo encaja lo que quiere el paciente con lo que yo le puedo ofrecer". De ahí que el paciente ideal sea alguien "consciente de las consecuencias, que ha meditado mucho, que no se le haya cruzado un cable y que no venga porque hoy no le entra el pantalón", comenta Del Amo.
Y aunque "hay quienes buscan tanto que acaban encontrando a quien le haga lo que exige", los médicos opinan que "todavía se mantiene la sensatez" tanto por parte de los pacientes como de los profesionales del sector. Preguntados por el intrusismo y la posible mala praxis en esta área. "Hoy en día está todo muy regulado". "Hace quince años en trastiendas de algunas peluquerías era normal que hubiera alguien haciendo algo, pero hoy es complicado encontrar a gente llevando a cabo prácticas de forma soterrada", agrega Sesma.
Respecto al sexo de los pacientes, los doctores mantienen que en estos momentos son cada vez más los hombres que sienten la necesidad de realizar un retoque. "La proporción sería de un 20% de hombres y de un 80% de mujeres. Lo que más demandan los primeros son los trasplantes de cabello, la mejora de los párpados, la rinoplastia y la liposucción, es decir, los flotadores de la tripa", explica Sesma.
Asimismo, también existe una cirugía de "adolescencia" que no siempre se puede realizar. "A un niño con las orejas de soplillo al que le están fastidiando desde los cinco años se le puede operar desde los siete y ocho, sin embargo, en la mayor parte de los casos hay que esperar una madurez física y psicológica que suele llegar a los 18 ó 19 años", concluye el doctor Sesma.